Taxis en Manhattan

Luces de Broadway

Es curioso que habiendo viajado tanto (y hasta las antípodas!) acabe de cruzar el charco. Lo que siempre me gustó escuchar como “hacerse las Américas” (bueno, un trocito..). La posibilidad de venir nos apareció sin buscarla hace medio año. En pleno verano. Y lo cierto es que nos salieron por la mitad los dos billetes de avión y el hotel (un 4 estrellas muy moderno a nivel tecnológico que está al lado de Times Square, buena zona para desplazarte: el hotel CitizenM. Por cierto, si lo elegís , decidles que vais de mi parte y os harán descuento 😉 No, coño, es broma, pero es que siempre he querido decir algo así!).

Times Square
Times Square es el centro neurálgico de compras y teatros en Manhattan

Times Square es buen centro neurálgico para hacerte tus rutas. Es una plaza que no tiene forma de plaza, por cierto! Nada de imaginarse algo como nuestra Plaza del 2 de mayo o la De la Villa! Es una confluencia de calles y escaparates que irradian una luz que podría cegar a superman y que de tantas veces que la hemos visto en las películas te resulta absolutamente familiar!

Hablando de detalles “técnicos”: Broadway. No es un barrio, es una calle larguísima llena de tiendas, cafés, restaurantes, teatros, más tiendas, más cafeterías-restaurantes, más gente y así hasta el infinito 😉 Está cerca del Rokefeler Center y su observatorio Top Of The Rock, del MoMa, y de Central Park. Si te gusta andar y no hace mucho frío o calor es muy razonable moverse andando y disfrutar del ambiente porque están como a 25 min. Hay metro claro, jeje.. El famoso Subway neoyorquino, que tiene más años que los balcones pero es tan rápido como caro 😉 Por cierto: puede parecer complejo pero no lo es! La ciudad es un conglomerado de perpendiculares y paralelas y las bocas de metro sólo van en una dirección, es decir: en una acera van en sentido “hacia arriba” (uptown) y en la otra “hacia abajo de la ciudad” (downtown).

Calles de Manhattan con nieve
Caminar por Manhattan con nieve tiene una luz especial

Nuestra visita estuvo cubierta de nieve los primeros días, con temperaturas de hasta -8°C , lo normal en Enero por allí, aunque el tiempo no entiende de políticos que le ignoran y sí está loco por la acción humana y de repente te regala días de sol y 15º! A lo loco! Aunque sorprende más ver los días de negativo a gente (nórdicos e ingleses) en mangas de camisa o con escotes de vértigo! Que no es que yo los mire, ojo, es que ellos te miran a ti! ;P).
Nosotros compramos por internet, antes del viaje, la NewYork City Pass. Es una tarjeta que incluye 6 “atracciones/destinos turísticos a visitar” que hace que te ahorres hasta un 40% que si pagaras por ir a ver esos 6 sitios sacando la entrada in situ. Además con la Pass te ahorras las colas 😉

[LEE HASTA EL FINAL PARA VER LA GALERÍA DE FOTOS]
Transbordador Enterprise
Transbordador Enterprise en el Intrepid Sea, Air & Space Museum de Nueva York

Gustándome como me gusta el tema aerospacial no podía dejar de ir al Intrepid Sea, Air & Space Museum. El primer día! El más gélido de todos y en pleno temporal! Quién dijo miedo?! Es impresionante, ya en serio.. Está montado en el portaaviones de la segunda guerra mundial de la clase Essex USS Intrepid que lo tienen amarrado en el río Hudson a media altura de Manhattan. Entre aviones, helicópteros y salas y pasillos estrechos está el pabellón del transbordador espacial, que es un addon (su visita no está incluida en el NYCity Pass pero que sí tiene un cupón descuento). Ahí dentro pudimos disfrutar de un transbordador espacial de verdad: El ENTERPRISE!!! Por si a alguno le pica la curiosidad, es el primer transbordador que se construyó y aunque no salió a la órbita terrestre sirvió para múltiples test que permitieron mejorar los consiguientes transbordadores.

Interior cápsula soyuz
En el interior de la cápsula soyuz caben 3 personas realmente apretadas. Se hacen muy amigos 😛

Al lado tienes una auténtica nave Soyuz rusa que parece su primo neonato en tamaño! Pero mejor dejo el tema espacial al margen porque me da para hacer un blog nuevo y sigo con el Museo 😉 Es maravilloso cómo te exponen y enseñan el funcionamiento de los aviones y helicópteros, incluido el submarino de misiles guiado Growler.

La mañana siguiente nos amanece con un sol resplandeciente y decidimos aprovechar para ver la ciudad desde el Empire State Building! Ojo: he dicho sol, no calor! Porque nos quedamos como si Meryl Streep se encuentra con Trump en su ascensor: helaos!!
Que uno siempre se pregunta: “¿¡pero de verdad merece la pena pagar y subir para ver NY desde arriba?!”. Rotundamente SÍ! Es impresionante la vista desde la planta 86 y si ya pasas los 30, se te va a venir a la cabeza la mítica escena entre Tom Hanks y Meg Ryan en Algo para recordar” (Sleepless in Seattle) en aquella planta, donde al fin se besaron.. ¡Qué mítico!

Skyline desde el Empire State Building - New York
Skyline desde el Empire State Building – New York

Desde allí, previo café calentito y calentador, nos fuimos al museo de historia natural, junto a Central Park. Nos encantó. Sobretodo la exposición de los orígenes del hombre y la de los dinosaurios. Pude conocer cara a cara a nuestros antepasados más cercanos y compararme con el rey de los carnosaurios. Muy recomendable 🙂

Nieve en Central Park
Nieve en Central Park

Volver del museo andando atravesando un Central Park totalmente blanco al anochecer es una maravilla. De lo bonito que es parece que se te pasa el frío 🙂 Y es que un parque tan grande en medio de tanto campo de rascacielos ultrailuminados.. es un contraste espectacular 🙂

Por la tarde tuvimos cita con Broadway, en el Neil Simon Theatre, para ver el mítico musical CATS (sacad las entradas por internet desde casa para todas estas cosas, que se llenan siempre). Cats es un espectáculo. Cats es una maravilla. Cats se te graba en la cabeza y te hará ir cantando sus canciones el resto del viaje. Por algo llevan 27 años día tras día los Jelicall Cats enamorando a las 1200 butacas que se acercan a disfrutar (aunque a veces hay amebas, seres inertes con olor a naftalina que miran asombrados a los humanos normales que nos reímos, aplaudimos y emocionamos con los gatos de Lloid Weber. Yo tuve uno a mi derecha.. Inconcebible!!).

El día siguiente amanece con menos frío y nos fuimos al Battery Park, que es de donde sale el ferry que te lleva a Liberty Island y Ellis Island. La NYCPass no incluye entrar en La Estatua de la Libertad y subir por dentro hasta la corona y la antorcha (esto sólo se puede hacer reservándolo por internet).

Estatua de la libertad, Nueva York
Estatua de la libertad. Regalo de Francia a EEUU por la conmemoración del centenario de la independencia estadounidense.

Las vistas del skyline desde la isla son geniales, amén de las de la propia dama. Una señora de verde que no pierde su templanza y que asume con una dignidad apabullante que otrora fue un regalo de cobre de los franceses en son de paz. Al grito de “pues hasta aquí nuestra guerra”. Ya que estáis en Liberty os recomiendo coger un segundo ferry hacia Ellis Island, donde se puede ver el museo del centro de principio de siglo XX que por donde tenían que pasar los inmigrantes de 1ª y 2ª clase que tuvieran problemas legales o de salud y los todos los del resto de clasess (peores, claro) para someterse a una inspección legal y médica. Así, entre otras cosas, se aseguraban que entraban en la ciudad sin enfermedades. Una vueltecita al espacio es suficiente para ver y sentir la suerte que tenemos de vivir como vivimos y en la época en la que vivimos..
De vuelta a Manhattan, caminamos bordeando por el East River para llegar al clásico Puente de Brooklyn que lleva a ese barrio que tanto está de moda. No tuvimos tiempo para visitarlo (que está bastante lejos), aunque según leo es muy recomendable, así que si vais con margen dedicadle un día y me contáis 😉

Puente de Brooklyn
Puente de Brooklyn, Nueva York.

Desde el puente fuimos de vuelta al distrito financiero caminando hacia el oeste pasando de refilón por chinatown, que es muy peculial: de lepente tú no entendel un sólo caltel y huele a soha 😉 El distrito financiero es normal que lo hayan bautizado como wall street, porque todo son rascacielos con unas fachadas eternas plagadas de ventanas con sus severos y elegantes hombres trajeados, que parece que llevan un neón en forma del símbolo del dólar como lo llevaba el mítico Tío Gilito en los ojos!

El monumento al 11S es impresionante y One World Trade Center también. No llegamos a entrar, pero desde fuera es imponente. Es un golpe de recuerdos para todos los que miran o siquiera huelan la zona. De aquí nos dirigimos al norte al hotel pasando por el SOHO y llegando después a la 8ª, la 7ª y la 6ª con sus miles de tiendas como el clásico Macys o Bloomingdales.

Sarcófago egipcio en el MET
Sarcófago egipcio en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

Después de los 16km a pata, nos tomamos con calma la mañana siguiente y sin mucho madrugar caminamos por Central Park hasta el Museo Metropolitano de Arte. Me sorprendió mucho, la verdad. Esperaba más cuadros que otra cosa. Pero las exposiciones sobre Egipto, Grecia, Roma, imperio Otomano, japonés y Edad Media me encantaron. Hay muy buen material expuesto y bien preparado para su conservación. Las momias y sarcófagos están en sus vitrinas con temperatura y humedad controladas.. etc. La verdad es que es una maravilla de muestra de la cultura antigua (de la que soy fan absoluto).
Volvemos al hotel a descansar antes de nuestra segunda cita con Broadway para ver El Fantasma de la Ópera, porque el museo te come 3h mínimo. De camino, aprieta el hambre y aprovecho uno de los infinitos puestos callejeros para comer un perrito. También es recomendable probar algo de algún puesto de los Halal Guys (que creo que por cada Starbucks ellos ponen un carrito delante ;P) y claro está del Gray’s Papaya, unos de los mejores perritos de NY. Fuimos entusiasmados al Majestic Theatre para ver este otro clásico de Weber.

Teatro Neil Simon - Cats - Broadway - New York
El escenario del musical Cats representa un vertedero donde viven los Jelical cats.

El musical nos encantó. Espectacular. Puesta en escena impresionante, voces de ensueño y muy buenos efectos especiales teatrales.. ¡Hay que verlo! Personalmente nos emocionó/caló más Cats porque es como meterte en un cuento de dibujos. Algo diferente al concepto más clásico/operístico del fantasma.

Para terminar la noche nos acercamos al Top of The Rock para ver la ciudad por la noche. Está cerquita y estaba despejado así que perfecto. No hay casi gente y las vistas son espectaculares. Impresionan más que por el día. El skyline nocturno es maravilloso y las luces de colores que le ponen al Empire State son un derroche de buen gusto. ¡No hay que perderse estas vistas nocturnas!

Skyline nocturno de Manhattan desde el Top of The Rock
Skyline nocturno de Manhattan desde el Top of The Rock

Llevamos un buen tute así que nos tomamos un día de relax, a caminar con más calma y hacer alguna compra, que siempre hay algo que uno quiere llevarse para casa 😉 NY es una ciudad cara. Mucho. Incluso más que París. Todos los precios son sin impuestos (18%) y a eso hay que añadirle la propina que ronda 10-15% normalmente. El café más barato que probamos salía por $3,5 más impuestos. Y el del Starbucks (que das una patada a una piedra y te salen tres) no baja de $5-6 en total. Aún así, la oferta en compras en NY es enorme sobretodo en ropa y electrónica. También es cierto que si te alejas de Broadway y callejeas es algo más barato, pero tampoco mucho. Además, ahora en el cambio al € salimos perdiendo, tenlo en cuenta!

ZenTV en el MoMA de Nueva York
Arte moderno en el MoMA, a cual más extravagante y curioso.

Penúltimo día: vámonos al MoMA! Sabía que iba a ver cosas que puede que no entendiera, pero quería ir porque también sabía que muchas de las que sí entendiese me iban a dar unos buenos ratos de risas… Las cosas como son: entre arte y arte vi más de un chiste, aunque a lo mejor es mi incultura sobre este tipo de concepciones artísticas la “culpable” del buen rato… pero así fueron, pa qué mentiros!!?? 😉

En nuestro viaje no dio tiempo a mucho más aunque creo que lo principal lo experimentamos bien. La ciudad en sí me gustó. Está muy bien estructurada y sabes por donde anda todo aunque no hayas estado. Está muy bien hecha a las inclemencias del tiempo y aunque nieve mucho la ciudad no se para. Enseguida aparece gente barriendo de nieve las calles por todos lados. Su gente es algo antipática. En general todo el mundo va a lo suyo, cosa típica de gran ciudad aunque si saludas.. te responden bien 🙂 No noté casi polución aunque es cierto que la nieve limpia el ambiente. Hay mucha policía. Mucha. Es normal con la que está cayendo supongo. Y me dio la sensación de que hay un exceso de gente empleada en puestos vamos a decir “absurdos”, jeje: gente que únicamente te coloca en filas, otra que te dice que te detengas en la línea… otra para que estos dos anteriores hagan lo suyo, jeje.. En fin, cosas que se supone que puedes hacer sin que haya nadie que te lo indique 😉 Quizá es que no son muy de suponer… 😉

Estamos contentos de haber descubierto está ciudad archivisitada por todo el mundo y de haber disfrutado con las lucecitas de Broadway 🙂 Ahora cuando la vea en las películas la veré de otro modo 🙂

GALERÍA DE FOTOS – LUCES DE BROADWAY

(pincha para verlo en grande)

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