Skyline de cemento

Cooperando en Tamil Nadu (India)

Después de unos meses de vorágine encuentro el momento de volver a escribir sobre los lugares que ha visto mi barba. Y en esta ocasión quiero escribir sobre el viaje que realicé en agosto del 2016. La India.

Nuevamente, como ya va siendo costumbre, voy tras el rastro de mi amiga Sarala Peli” y, en esta ocasión, me fui con cuatro amigas (que te sientes tú un poco el rey de la selva, jiji).

Casa tradicional de la comunidad
Casa tradicional de la comunidad

Sara sigue ayudando por el mundo con el programa VACA. Su propósito es construir casas para familias en una comunidad de mendigos gitanos de la India llamada Londor, cerca de Uthiramerur. Hace unos años, sus casas tradicionales fueron arrasadas por una inundación y, desgraciadamente, muchos las reconstruyen con cemento y ladrillo, haciéndolas inhabitables por el calor que guardan. Por eso el trabajo de concienciación (además del técnico) es tan importante. Es bueno que comprendan que usar materiales naturales y locales como el bambú o la palmera hará sus casas más frescas y mantenibles.

Las nuevas construcciones son de ladrillo y cemento. El calor y la humedad las hace inhabitables y se deterioran rápidamente.
Las nuevas construcciones son de ladrillo y cemento. El calor y la humedad las hace inhabitables y se deterioran rápidamente.

Mi propósito esta vez es viajar ligero de equipaje, así que lleno con lo imprescindible mi mochila de 35L y a Barajas. Después de un largo viaje con escalas en Abudhabi y Mumbai, llegamos a Chennai, donde nos espera La Peli con Ponan, un hombre del poblado que consigue todo lo que le pidas, eso si, a su ritmo.

La India es chocante y muy estresante: coches y motos por doquier, pitidos continuos, desorden, basura… y CALOR. Mucho calor. Y HUMEDAD. Mucha humedad. La realidad de la India salta automáticamente a los ojos: ratas muertas (gigantes), mendigos, gente enferma en la calle, suciedad, olores indescriptibles.

Vendo cocos
Vendo cocos por la calle

Viajamos en ricso (típico tuctuc) a comprar unos colchones baratos (de lana) para nosotros y dormir algo cómodos durante nuestra estancia en la obra y los dejamos en la “pensión” donde estaremos alojados junto con los voluntarios. Fuimos a comer a la comunidad y, como es costumbre allí, cocinan con las manos y comen con las manos así que nosotros no íbamos a ser menos (sí, mamá: comí con las manos ;P).

El menú, por cierto, fue Idli con salsa de yoghourt y después un té Chai. La comida en general se basa en el arroz, aderezado con verduras y salsas muy picantes de diferentes tipos. ¡Todo pica horrores! (bueno, o un poco pero que yo para esto soy un flojo…).

Estructura principal
Estructura principal de una casa de bambú

El primer día fue absolutamente agotador así que imaginad cómo te sabe de rica la ducha al llegar a la pensión.. Es agua de pozo, claro y “la alcachofa” es echarte un cubo por encima.. ¡Maravilloso! Aunque no tanto para nuestras chicas porque los indios no están acostumbrados a ver a mujeres (y menos tan blanquitas, tan europeas) entrando y saliendo de las duchas en bañador así que las hacen unas radiografías terribles! Jiji… Eso sí: a los cinco minutos de salir de la ducha ya estás seco y empiezas a sudar de nuevo!

El trabajo es muy manual. Hay pocas herramientas y el trabajo se hace duro bajo el sol, aunque no lo parezca ;)
El trabajo es muy manual. Hay pocas herramientas y el trabajo se hace duro bajo el sol, aunque no lo parezca 😉

Mañana siguiente: 6:20am, todos listos para desayunar e irnos al tajo. Las obras están en distintos niveles de avance. Son ocho casas y dos comunitarias. Nos repartimos en los equipos de trabajo y, como decía Erentxun en la canción de “Los Serrano”, bajo el sol abrasador, ayudamos a los voluntarios en todo lo que podemos. A mi me toca en el equipo de las casas comunitarias. Levantamos los pilares de éstas (de bambú) y los aseguramos en el suelo en agujeros con cemento y mortero. No sólo hay que hacer las cosas de la obra, además hay que trasladar el material hasta el lugar y el material para el transporte de materias es muy escaso y sólo disponemos de varias palanganas para cargar así que acabo imitando a los autóctonos y la llevo sobre la cabeza 😉

Nos bendijeron y pidieron a Shiva por nosotros para desearnos suerte en la vida
Nos bendijeron y pidieron a Shiva por nosotros para desearnos suerte en la vida

El domingo sólo se trabajan unas horas y después hay una celebración de la diosa Shiva, la principal del Hinduismo, considerada una destructora de demonios. Todo el mundo viste muy colorido, de fiesta. Nos invitan a una casa donde realizan un ritual en nuestro honor para bendecirnos y desearnos suerte en nuestra vida. No se puede recibir mejor deseo, ¿verdad? Nos prepararon un arroz aderezado con unas hierbas, cacahuete, salsa picante y huevo cocido (esto último aquí es un majar) y primero tienes que comer tú, después ellos (haciendo previamente un ritual a Shiva, con ofrendas y sacrificios. Sí, sacrificios: dos pollos se llevaron lo peor del rato los pobres..). Y, para dejar aquí el tema, sólo diré que puedo confirmar de donde viene la expresión “correr como pollo sin cabeza” y que ellos no tiran casi nada, así que la sangre de los mal parados se añadió al perolo del guiso :/

Subir al autobús es una odisea. Hay que hacerse el hueco a empujones. No hay sitio para las dudas!
Subir al autobús es una odisea. Hay que hacerse el hueco a empujones. No hay sitio para las dudas!

El proyecto de construcción está apoyado por una organización implantada allí llamada Care Foundation y, para conocer su trabajo, fuimos a verlos a sus instalaciones en un viaje en autobús que fue un suplicio: el concepto “máxima ocupación” allí no se concibe. Y por si no os he dejado claro el CALORAZO que hace y el caos de tráfico que tienen (sin reglas más allá de las físicas para no chocarse) pues os lo repito: ¡¡por Shiva, qué calor y qué caos de “carreteras”!!

Allí pudimos ver el trabajo de esta fundación y conocer a los niños a los que ayudan. No pudimos resistirnos a unirnos a sus bailes y canciones como uno más 🙂

En Care Foundation pudimos compartir algunos momentos con los niños como unos bailes y canciones. Los niños y nosotros lo pasamos en grande!
En Care Foundation pudimos compartir algunos momentos con los niños como unos bailes y canciones. Los niños y nosotros lo pasamos en grande!
Una maestra enseña el abecedario y vocabulario a los más pequeños. En Tamil, claro.
Una maestra enseña el abecedario y vocabulario a los más pequeños. En Tamil, claro.

Escribir una leyendaLos días son muy duros, la verdad, no así la comunicación porque con tres palabras que te aprendas en Tamil y tres signos.. Puedes llegar a ser capataz de la obra, como me pasó a mi, jeje.. Pero tienen unos maravillosos finales en “casa Pepe”, que es el chiringuito que hay cerca de donde estamos instalados, al que vamos siempre a por limonada y agua que saben a gloria ¡y no pican!

¿Queréis conocer mi vocabulario Tamilense? Ahí va mi conocimiento:

  • Guanacán (hola)
  • Nanri (gracias)
  • Ilâ (no)
  • Podom (tengo ya suficiente)
  • Ile (tira)
Aunque no compartimos un mismo idioma nos echamos muchas risas
Aunque no compartimos un mismo idioma nos echamos muchas risas

Os aseguro que con esto fui tirando y las construcciones avanzaron muchísimo los días que estuvimos allí aunque no fuera por la ayuda de los jóvenes indios “pijos” de la Universidad de Chennai que vinieron a “ayudar”. Qué graciosos.. Sólo querían hacerse fotos con mis amigas y que les sacásemos cogiendo los taladros (ya usarlos.. como que no, jeje). Recuerdo perfectamente el último de día de trabajo porque el calor fue máximo. No os exagero, en serio. El día anterior tuvimos un diluvio (que sienta maravillosamente bien esa agua!!) y el último tenía que salir “Lorenzo” a lo grande, como buen anfitrión y, quizá porque ya nos íbamos, pero ese día la salsa de la comida no pica! Peter (de Care Foundation) viene a despedirse de nosotros y la comunidad se reúne con él y nos dan todos las gracias. Sentimos su profundo agradecimiento y es inevitable emocionarse y llorar (y más cuando, encima, te obsequian con unas telas de recuerdo). La semana que hemos estado ayudando y aprendiendo ha sido fabulosa en todos los aspectos. Los voluntarios y cooperantes seguirán trabajando varias semanas más para terminarlo y asegurarse que estas gentes pueden replicarlo para su beneficio.

Así quedaron las casas ya terminadas, varias semanas después de nuestra visita. Casas de dos pisos, elevadas, más frescas y mantenibles.
Así quedaron las casas ya terminadas, varias semanas después de nuestra visita. Casas de dos pisos, elevadas, más frescas y mantenibles.

A la mañana siguiente iniciamos viaje al oeste de la India, a la región de Kerala, y es que la experiencia ha sido genial, hemos aprendido muchísimo de arquitectura construcción y sobretodo de esta gente. Mañana comienza otra aventura distinta en otra zona de la india ya por nuestra cuenta y sin bambú ni cemento… Pero esa es otra historia 🙂

GALERÍA DE FOTOS – COOPERANDO EN TAMIL NADU

(pincha para verlo en grande)

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