Abel Tasman sunset - New Zealand

En busca del Kiwi perdido

Después de haber estado en 2011 en Australia con El Comandante Barrallo, me uní a una expedición en 2014 junto con Manuel Mallo (sí, sí, con elle!) para descubrir las antípodas de una forma muy activa 😉 Bueno, y después de las VEINTIOCHO HORAS DE VIAJE, NZ desbancó a Australia como “el vuelo más largo de mi vida”!

Llegar a Auckland medio zombie del jetlag te hace desear pillar una cama rápido. Nos hospedamos en el Jucy Hotel (62 Emily Place) y alquilamos cerca un coche de tamaño mediano para movernos por las dos islas.

Navegando el río Whanganui en canoa
Navegando el río Whanganui en canoa

Auckland es una ciudad muy europea, y no muy grande, donde no se aprecia casi la herencia Maorí de este país. Eso sí, en cuanto miras un mapa y ves los nombres de la mayoría de lugares uno ya sabe que está en La Polinesia (si hiciste la EGB). Primero fuimos al sur, a Taumarunui, para comenzar la primera actividad cañera. Cuatrodías de canoas en el río Whanganui. Contratamos la actividad con Taumarunui Canoe Hire & Jet Boat Tours donde pasamos la noche con su simpatía y una cena estupenda, por cierto, como el desayuno de la mañana siguiente.

Información del parque sobre el río

Mapa de la zona navegada del río WhanganuiLlevamos una canoa entre dos y un kayak individual con todos los bártulos, para pasar 5 días en el río sin contacto con la civilización. El equipo va en medio de la canoa en bidones estancos, bien amarrados con cuerdas, como una telaraña. De esta manera, si naufragas, los bidones seguirán amarrados a la canoa y no irán río abajo solitos y desamparados… Y aunque los bidones sean estancos, no está demás llevar las cosas en bolsas también estancas, por si las moscas. Con tanta agua, toda precaución es poca ;)

El comandante y yo navegando por el río Whanganui
El comandante y yo navegando por el río Whanganui

Empezamos a remar y os confieso que me preocupaba el río y los rápidos, porque ya hace varios años de mi viaje por la Laponia Finlandesa donde pasamos 4 días en el río Ounas, aunque quizá era sugestión por el silencio tan escalofriantemente maravilloso del paisaje: sólo escuchabas el agua respirar y cuatro pajaritos contándose sus chismes delicadamente. Todo apuntaba, en tu cabeza, a que en cualquier momento pudieras llevarte un susto… Pero nos dijeron que fuera miedos, que ese año el río llevaba mucha agua y que no estaba difícil, lo que despertó no suspiro general, aunque nos estuviéramos haciendo los duros 😉

Mi barba navegando
Mi barba navegando

El río Whanganui es predominantemente tranquilo, ancho y con algunos puntos donde el agua corre más rápido. Como lleva mucha agua, la verdad es que no es muy difícil sortear las rocas o pasar sobre ellas. Cada día recorremos entre 30-45 km y nos alojamos en las zonas de acampada y refugios del parque.

Los refugios son muy básicos pero cumplen. Casi todos tienen un techado con mesa para poder comer sin mojarse y luego a la tienda. Nosotros estuvimos en estos campsite: Poukaria, Mangapapa, John Coull y Tieke Campsite.

En este tríptico y esta guía pueden verse datos detallados del departamento de conservación sobre la ruta y refugios para realizar esta actividad.

Aguas bravas en el río Whanganui - Nueva Zelanda
Aguas bravas en el río Whanganui – Nueva Zelanda

El recorrido es precioso. Pero precioso. Imponente. En algunos puntos el rio se va encañonando y se pueden disfrutar múltiples cascadas de agua y entradas de afluentes. Parece que vayan a salir dinosaurios en el próximo recodo del río! A pesar de remar algún rato bajo la lluvia, y el cansancio propio del remo (que por algo te lo encuentras en los gimnasios como máquina top…) se disfruta muchísimo y luego saboreas más el descanso y, en mi caso, es que adoro acampar.. Uf.. Despertarte al amanecer en esos parajes y con esos olores y colores… es medicina para el alma.

Dejamos el río atrás y continuamos hacia el sur para coger el ferry en Wellington. Pero de camino aprovechamos para hacer el Tongariro Crossing.

Tongariro Alpine Crossing trek - New Zealand
Tongariro Alpine Crossing trek – New Zealand

Un trekking asequible que pasa entre los volcanes Tongariro y Ngaruhoe y ver el Lago Esmeralda. Muy recomendable. Cruzar por el cráter enorme de un volcán cubierto de nieve (con olor a huevos podridos, eso también hay que decirlo) no tiene precio. Tampoco teníamos mucho tiempo así que fue subir y bajar desde el parking de Mangatepopo hasta el mirador del Lago Esmeralda. La pendiente es intensa y aquí, un servidor, probó la roca volcánica de morros al bajar xD (y lo peor es que la Gopro quiso dejar el momento bien grabadito, oye..). A ver, es normal… Es lo que tiene bajar al trote cochinero por un volcán.

Crater y volcán Ngauruhoe en el Tongariro Alpine Crossing trek - New Zealand
Crater y volcán Ngauruhoe en el Tongariro Alpine Crossing trek – New Zealand

Una vez en Wellington descansamos un poco en The Dwellington, un backpacker fantástico. Y, confesión: aproveché la tarde para buscar algunos (geo)cachés por la ciudad (a buen entendedor… 😉 el resto sois muggles).

El cambio de isla en el ferry a Picton es rápido y barato, con coche incluido. Tras unas horas de conducción llegamos a Motueka y después a donde sale nuestra próxima aventura: el Abel Tasman National Park. Es una ruta combinada de dos días de kayak y uno final de trekking. Desde el 2011 en Australia no había vuelto a subirme a un kayak en el mar y en esta ocasión era algo más serio. Somos tres, así que tocaba dividirse: Mallo va en un kayak individual y Jaime y yo en uno doble, con el equipo y todo dentro de los kayaks, claro. Si os fijáis en la foto, de mi cintura sale un neopreno que se ajusta al kayak. Se llama “la bailarina” porque cuando sales se te queda como una faldita muy del Royal Ballet 😉 Si uno vuelca, el jaleo es interesante para sacarte la bailarina, dar la vuelta al kayak, achicar el agua con las bombas manuales y luego volver a subirse (cada uno por su lado). Vamos, un buen pollo marino que mejor no pensar pero que sí hay que tener claro los pasos para que, si pasa, salgas airoso.

Kayaking in Abel Tasman National Park - New Zealand
Kayaking in Abel Tasman National Park – New Zealand

Salimos remando a medida que sube la marea costeando sin alejarnos mucho. El mar está bastante calmado aunque, cuando vas en kayak, en cuanto empieza a haber olas ya se complica. Y si tu vejiga empieza a pedir protagonismo puede que te pase lo que a nosotros, que por buscar un pequeño “aseo” nos topamos con una maravilla de sitio que además no tenía otro acceso. Rincones increíbles a cada paso, en serio. Ese día acampamos en una bahía preciosa con las tiendas y como llevamos la cocina portátil de gasolina, esa noche toca cena suculenta y rica, que eso siempre renueva el ánimo (a ver, no penséis en banquetes de Disney, jeje, pero después de días a frutos secos y comida deshidratada… ¡te haces una tostada calentita y eso cura!).

Playa desierta - Abel Tasman National Park - New Zealand
Disfrutar del relax de una playa desierta es algo que puedo tachar de la lista 🙂 – Abel Tasman National Park – New Zealand

La ruta nos lleva hacia el norte por la costa y nos aventuramos a inspeccionar un pequeño islote con focas, las mismas que más adelante nos inspeccionan ellas a nosotros 🙂 Son súper curiosas y preciosas 🙂

La ruta termina el tercer día, ya a pie, con madrugón incluido, para poder cruzar una bahía grande con la marea baja o te toca dar una vuelta enorme y no llegas a tiempo al barco de vuelta. Hace un calor majo, como dice mi padre, pero soportable. Al llegar al final del coastal track está la recepción de visitantes y una amplia zona de camping. Descansamos un rato antes de coger el taxi-boat de vuelta al coche para continuar nuestra ruta por la isla sur.

Amanece en Nueva Zelanda y ya estamos en marcha! - Abel Tasman National Park - New Zealand
Amanece en Nueva Zelanda y ya estamos en marcha! – Abel Tasman National Park – New Zealand

Camino hacia el sur hicimos noche en Murchinson porque nos pilló por ahí, y buscando un alojamiento para pasar la noche, la fortuna quiso que encontráramos The Lazy Cow Backpackers. Un alojamiento muy bonito, cómodo y barato donde nos trataron como reyes (muy recomendable).

Seguimos hacia el sur y paramos a ver el glaciar Franz Josef con mal tiempo. Una pena porque llovía y estaba desapacible. Aún así pudimos apreciar el enorme valle y la huella de la lengua del glaciar a lo largo del tiempo y, sin fijarse demasiado, se ve que ha retrocedido muchísimo en las últimas décadas por el aumento de la temperatura de La Tierra. Otra pena :/

Hollyford Track Map
Ruta de 6 días del Hollyford Track hasta Martin’s Bay

Pasamos la noche en un backpacker que no estaba mal y preparamos el equipo y las mochilas para un trekking en las fiorland (Regino de NZ). Vamos a hacer el Hollyford Track al completo (6 días). En un principio queríamos hacer el mítico Milford Track pero al ser mediados de primavera aún no está acondicionado porque quitan los puentes para que las riadas y las inclemencias meteorológicas no los destruyan. Aquí es cuando uno es consciente de lo salvaje y brutal que es la naturaleza en las antípodas: ¡Quitan los puentes! En fin, que no podemos hacer el famoso Milford así que vamos a hacer el Hollyford, que en un principio parece más sencillo pero.. ¡error! Al llegar al centro de interpretación para obtener los permisos (cosa que hay que solicitar con antelación) nos comentan que este trekking es más complicado y exigente porque lo hace mucha menos gente y está menos “mantenido” por el parque. Y, sobretodo, ahora al final del invierno (la región es un rain forest). Nos advierten que tengamos mucho cuidado al cruzar ríos y puentes, que debemos estar en forma y llevar buen equipo. Vamos, que no es un paseo de domingo (no dejo de ver advertencias por todos lados hasta llegar al comienzo del trek). Así que con un montón de warnings en nuestras cabezas comenzamos el “paseo” de varios días con todo lo necesario a la espalda, buen tiempo en el cielo e ilusión en nuestros corazones (qué poeta me sale cuando me pongo, ains.. ;P).

Puentes más que largos para ponernos a prueba - Hollyford Track - New Zealand
Puentes que te ponen a prueba 😉 – Hollyford Track – New Zealand

El primer día de ruta, el camino es sencillo y está muy bien indicado. Se nota que este tramo lo hace la gente como ruta de un solo día. A partir del segundo día… ¡la cosa cambia! Como decían aquellos de la tele: “tonterías las justas”.

Sendas de difícil avance que hacen que te esfuerces aún más - Hollyford Track - New Zealand
Sendas de difícil avance que son verdaderas pruebas de esfuerzo – Hollyford Track – New Zealand

El camino se diluye entre sendas poco señaladas, árboles caídos sobre el camino, laderas imposibles, corrimientos de tierra, acantilados, ríos a vadear, puentes colgantes MUY largos y puentes de tres cables que ponen a prueba nuestra destreza y control del miedo. Los enormes lagos Alabaster y McKerrow son testigos de nuestras penurias y disfrutes. Puede parecer exagerado, pero no lo es. Los días se hacían largos, honestamente. Estábamos haciendo al menos 6 horas de pateo con casi 20kg a la espalda (nuestro máximo fue el penúltimo día, que se alargó a nueve horas por lo mal que estaba el terrero).

Terrenos complicados en el Hollyford Track - New Zealand
Terrenos complicados en el Hollyford Track – New Zealand

Hay laderas tan pronunciadas que te hacen perder el sendero (sendero que seguíamos con las marcas de los árboles cada cierto tiempo). Había varios árboles caídos sobre el camino y no hablo de árboles normales, no os imaginéis tamaños españoles si no árboles gigantes, como sacados de una peli de ciencia ficción donde los ves y dices “nah, no pueden ser de verdad…” sólo que lo son! Os aseguro que no podían ser pasados por encima. Salía mejor pasar por debajo a rastras o dando un rodeo.

Cuando entiendes porqué esta ruta la hace poca gente - Hollyford Track - New Zealand
Imágenes que te hacen entender por qué esta ruta la hace poca gente – Hollyford Track – New Zealand
El mejor momento del día. Llegar al refugio :) - Hollyford Track - New Zealand
El mejor momento del día. Llegar al refugio 🙂 – Hollyford Track – New Zealand

Los refugios del parque están mejor que bien, ya quisieran muchos hostales, jeje.. Son de madera y con todas las comodidades que puedes necesitar: estufa, mesa, bancos, literas y una baranda exterior con unas vistas maravillosas. Los libros de registros son como la wikipedia del turismo neozelandés: los analizas un poco y puedes ver que vienen pocos españoles y, además, vimos que vemos que hace muchos meses que no pasa nadie. La verdad es que en toda la ruta sólo nos encontramos a 2 hermanos suecos. Nada más. Por algo se dice que esta región es de las más despobladas del mundo…

Hacia el final de la ruta pasamos por pueblo abandonado Jamestown que se creó hace dos siglos para colonizar este territorio. No pudieron resistir muchos años por falta de suministros y no tener forma de subsistir, y acabaron abandonando el lugar. Así de duro.

Vistas magníficas en Martins Bay - Hollyford Track - New Zealand
Vistas magníficas en Martins Bay – Hollyford Track – New Zealand
Saliendo del parque en avioneta. Cómo si no? - Hollyford Track - New Zealand
Saliendo del parque en avioneta. Cómo si no? – Hollyford Track – New Zealand

El final de la ruta nos lleva a Martin’s Bay en la costa. Una bahía preciosa que da al mar de Tasmania. El refugio es bastante grande y, caminando diez minutos hacia el norte, maravilla de contraste: una colonia de pingüinos y otra de leones marinos que, por cierto, yo los descubrí estando ya en medio de ellos! Estaban todos los leones tan quietos que parecían piedras!!

Y ahora pensaréis ¿y cómo volvieron? Pues efectivamente la ruta siempre iba en dirección oeste hasta la costa por lo que volver no es trivial y, puede parecer una obviedad, pero es ley: antes de salir es necesario concretar cómo vas a salir del parque. Hay dos opciones: en barco y en avión y sí, nosotros en la más emocionante: avioneta de 4 plazas. Como de juguete! Pero allá que fuimos! Y es que a una hora del último refugio hay una pista de aterrizaje súper básica, como que era una recta de hierba de 100m. Sin más. Y con todo a la carga de mochilas el piloto despegó y, de repente, las vistas más espectaculares del viaje… Las Fiorland desde el aire es algo que no hay que perderse!Maravilloso! Además, la vuelta se hace por el famoso Milford Sound, un fiordo maravilloso lleno de cascadas y cetáceos que se adentran por la lengua de agua. El piloto se portó y nos inclinó el aeroplano para que viéramos mejor a los delfines. A lo lejos nos despedía el majestuoso pico Monte Cook (3724m), el más alto de NZ. Maravilloso fin de viaje, sí señor.

Una vez en tierra, y con toda la adrenalina del rato en avioneta, nos relajamos y nos duchamos en el complejo de recepción del famoso fiordo, mientras venían a por nosotros para llevarnos donde teníamos el coche (todo esto va incluido cuando contratas el vuelo/barco de vuelta).

Milford Sound al atardecer - New Zealand
Milford Sound al atardecer – New Zealand

Después de varios días salvajes, os aseguro que volver a la civilización es como una gran novedad, como un regalo, un descubrimiento. Un contraste que te hace apreciar mucho más todo, desde una ducha, a dormir cama o a tomarte tu bebida favorita sin pasar frío.

Parece que hace un siglo que estuvimos en el río y aún quedan más aventuras. En coche cruzamos la isla hacia el este, a través de las montañas hacia Queenstown. Los paisajes que se suceden son preciosos, montañas y valles de postal con pueblecitos muy monos (como diría mi Sara).

En bicicleta por Queenstown - New Zealand
En bicicleta por Queenstown por el lago Wakatipu – New Zealand

Ya en Queenstown, alojados en Earnslaw Lodge, preparamos las cosas para realizar en bicibleta el Queenstown Trail que va hasta ArrowTown y vuelta en un par de días. Llevamos menos cosas (tenemos alojamiento en Arrow Town) y en mochilas más pequeña. Al principio, la ruta transcurre pegada al enorme lago de Queenstown (lago Wakatipu) y luego vira hacia el este y después al norte hasta Arrowtown. El terreno es pista forestal o carril bici. Está muy bien, aunque hay varios repechos interesantes. Vamos que no es llano llano. Los paisajes son muy bonitos en esta región al otro lado de las montañas y las bajadas y llanos se disfrutan mucho. Se pasa por el puente que tuvo el primer bungee del mundo, el Kawarau Gorge Suspension Bridge. Un salto al vacío impresionante que decidimos no probar! Bastantes emociones hemos tenido, jejeje…

Primer bungee del mundo, el Kawarau Gorge Suspension Bridge - New Zealand
Primer bungee del mundo, el Kawarau Gorge Suspension Bridge – New Zealand

Volver ya a casa y poder descansar es una idea en mi cabeza que empezaba a copar todos los pensamientos, con total franqueza. Hemos pasado semanas de no parar, mucho ritmo, rodeado de un espectáculo natural sin parangón, pero la cabeza y el corazón te empiezan a pedir “casa”. Pero la conclusión es obvia: Nueva Zelanda, al menos de momento, ha sido mi viaje/país favorito y, si podéis, hay que ir a visitarlo al menos una vez en la vida 🙂

GALERÍA DE FOTOS – EN BUSCA DEL KIWI PERDIDO

(pincha para verlo en grande)

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