Navarasa - Kerala - India

Kerala, India

Nuestro viaje por la India continúa después de pasar una semana en Tamil Nadu cooperando con nuestra amiga Sara (alias “La Peli”) construyendo viviendas con bambú. Toda una experiencia 🙂

Templos cristianos gigantes - India
Templos cristianos gigantes – India

El camino de vuelta de Londor Community, donde estuvimos trabajando, hasta Kerala, es duro de ver y de sentir: atraviesas muchas poblaciones pequeñas abarrotadas llenas de basura por todos sitios y, de repente, como surgida de la nada, te topas con una estatua dorada gigante de un tipo con pinta de político (o de “aquí mando yo” más bien) y un par de templos Cristianos. Cuanto menos te descolocan…

Nuestro avión sale de Chennai más tarde y decidimos dar una vuelta comprobando en nuestras carnes las ventajas e inconvenientes de sus grandes ciudades, con sus tres “ces”: caos, cuervos y confusión.

El tráfico es el caos en India
El tráfico es el caos en India

No hay normas de circulación (y si las hay, nadie las aplica o quizá ni se las saben), todo es publicidad extraña (con caras que no tienen apenas rasgos indios y muy blanquitos de piel) con carteles que saturan la ciudad y cuervos, que son como buitres, la verdad.

Calles de Mamallapuram - India
Calles de Mamallapuram – India

Mamalapuram tiene playa con un agua que es más bien tipo consomé: caldosa y turbia. ¡Pero nos bañamos con unas ganas que parecía que estuviéramos en un spa! De hecho, fuerza tiene, ojo, no os lo imaginéis como una balsa porque todo lo contrario! ¡Es el Golfo de Bengala! (océano Índico) y sus corrientes laterales y su resaca son más que notables. Como anécdota, recuerdo que se acercaron disimuladamente tres autóctonos a mirar y bien creo que no era a mi, sino a mis cinco amigas y a sus bikinis (aunque expertos en moda no los veo yo, je) y yo, que en ese momento me sentí una más, me puse mi bikini y fui la mujer barbuda! Que no, que no, que es broma… Yo tenía bañador olímpico 😉

Pancha Rathas en Mahabalipuram - India
Pancha Rathas, conjunto de monumentos en Mahabalipuram

De la playa vamos a hacer algunas compritas (sandalias, estatuillas y colgantes) bajo su tradición del regateando, por supuesto. ¡Es súper divertido cuando le pillas el truco! Y después ya rumbo a los monumentos históricos de Mamalapuram (Mahabalipuram) a ver sus cinco carruajes de los dioses (Pancha Rathas), excavados directamente en la roca. ¡Asombroso!

Ya en el aeropuerto de Chenai, nos despedimos de nuestra Peli y volamos al otro lado de la india, a la costa oeste, al aeropuerto Trivandrum. Nuestra idea es salir del aeropuerto y negociar con un taxista para ir a

Vistas de Varkala desde el hotel Hindustan Beach Retreat - India
Vistas de Varkala desde el hotel Hindustan Beach Retreat – India

Varkala, porque allí todo se negocia, pero de repente vimos un servicio de taxis “prepago” con los precios fijos y más barato de lo que pensábamos pagar (1840ris) así que no nos lo pensamos y en una hora y cuarto llegamos al hotel Hindustan Beach Retreat (en la galería fotos de las habitaciones de los hoteles) pegado a Papanasam beach, en primera línea de playa. Teniendo en cuenta de dónde veníamos: aquellas habitaciones espaciosas y el restaurante en la azotea era el paraíso (en el que brindamos por el trabajo tan bonito que hace nuestra amiga en Londor y por haber podido echarla/les una mano). Creo que todos tuvimos dulces sueños esa noche…

Vistas de la costa de Varkala - India
Vistas de la costa de Varkala – India

A la mañana siguiente tocaba paseo tranquilo por la playa y ya por la tarde salimos hacia el parque Periyar con un conductor que apalabré por adelantado por teléfono desde Madrid y que nos gestionó el contacto del parque. Algunas mochilas van en la baca del coche cubiertas con una lona y unas cinchas… Todo el viaje pensando “de aquí no salen!”.

Caos en las calles - Kerala - India
Caos en las calles – Kerala – India

El camino se hace largo y sinuoso. Hay poblaciones constantemente y chiringuitos en la carretera. El conductor es parlanchín y nos fue contando cosas de la región, como que el idioma de allí se llama Malealem y es una mezcla de muchos otros como el hindi, tamil, etc.

Palabras que recuerdo:

  • En Tamil: Hola –> guanacom. Gracias –> namri.
  • En Malealem: Hola –> Namaskaaram. Gracias –> namdi.

Curiosidad: nos dijo que hay 800 lenguas escritas y 1000 lenguas sólo habladas (¡y nosotros con 4 en la península y nos es jaleo!)

Llegamos al hotel ya de noche. El Ranger Wood Periyar… impresionante. Enorme y todo de madera (todos estos gestionados desde Madrid). Desde allí, visitamos alrededores el primer día y los dos siguientes hicimos el trekking de 2 días por el parque. Vimos una plantación de té (muy típica en la región), un jardín de especias, un mirador que se ve todo el valle y unas cascadas, una granja de elefantes y una representación teatral de la India.

Plantación de té negro - Thekkady - Kerala
Plantación de té negro – Thekkady – Kerala

Nota para los amantes del té: La plantación de té es tan antigua como que la construyeron los ingleses en 1941. El té se recoge a mano y se obtiene de las tres primeras hojas de un brote. La plantación está en laderas para que el agua sobrante no lo encharque y están salpicados de robles para dar sombra a los trabajadores cuando cochechan. El té que hacen allí es Black Tea de mucha calidad. No podemos ver la fábrica porque está cerrada al pillarnos en el día de su fiesta nacional.

Jardín de especias - Thekkady - Kerala
Jardín de especias – Thekkady – Kerala

El jardín de especias tiene 200 años y acumula unas 5000 especies de plantas (según el tipo de allí) utilizadas desde hace siglos. Es un jardín familiar y probamos y olemos un montón de cosas como: cacao, café arábigo, cardamomo, canela, jengibre, clavo, curry (formado por 14 especias distintas), pimienta, chile y muchos frutos como fruta de la pasión, piña, limón gigante, papaya, mango, carambola, bananas, jack fruit (la mas grande del mundo), nueces de macadamia, nuez moscada…

Elefante indio en Kerala - India
Elefante indio en Kerala – India

La visita a la granja de elefantes fue peculiar. Para nosotros son animales que no deberían “trabajar para vivir”. Pero para ellos han sido mano de obra durante muchos años, ayudándoles en tareas tan duras como mover troncos y cosas pesadas (que a ellos no les cuesta porque, uau, es impresionante la fuerza que tienen..). Cada elefante tiene un “Mahout“, su montador- entrenador-amigo, que le cuida y lo entrena durante toda su vida. Hasta se baña con él. Se crea un precioso vínculo entre ellos.

Navarasa en Thekkady - Kerala - India
Navarasa en Thekkady – Kerala – India

Finalmente vamos a un teatro que hay en Thekkady para ver una danza Kathakali. Es una danza teatro clásico de la región de Kerala en la que unos cantantes narran leyendas hindúes que los bailarines/actores representan con un complejo lenguaje de pasos, gestos y muecas. Todo muy onírico y elegante, aunque no entendemos casi nada.

¡A la mañana siguiente tocaba preparar la mochila para nuestro trekk de dos días en el parque Periyar! Compramos los tickets y fuimos a la “caseta” del Tiger Trail para encontrarnos con los guías que nos dieron unas polainas/calcetines de tela para que no se nos suban las sanguijuelas (hay un montón por lo visto) y nos echaron unos polvos de tabaco en las zapatillas y polainas para repelerlas.

aisajes del parque nacional Periyar en Thekkady - Kerala - India
Paisajes del parque nacional Periyar en Thekkady – Kerala – India

Durante las primeras horas de camino vimos varios Black Monkeys por los árboles y, cuando paramos a descansar, ¡nos dieron un piscolabis de mono! ¿¡Sería por mi barba Gandalfiana ya?! Venga, vale, era un plátano, pero había que darle algo de intríngulis, ¿no?

El equipo aventurero cruzando en balsa los lagos del parque nacional Periyar - Kerala - India
El equipo aventurero cruzando en balsa los lagos del parque nacional Periyar – Kerala – India

Fueron muchas horas caminando aunque también cogimos varias balsas de bambú para desplazarnos por los lagos. Al llegar la noche paramos a dormir en pequeño campamento con un foso de tres metros de protección para que no pasen los elefantes. La sensación de estar en medio de la nada es para vivirla, uff… Sientes que el aire y el mundo es infinito. Por la noche te arrullan los sonidos de animales (ranas, grillos, elefantes, pájaros, luciérnagas..) y te está arropando la luna, literal. Lo dicho: maravillosamente indescriptible.

Búfalos indios en el parque nacional Periyar - Kerala - India
Búfalos indios en el parque nacional Periyar – Kerala – India
La ruta atraviesa el parque nacional Periyar a través del tiger trail - Kerala - India
La ruta atraviesa el parque nacional Periyar a través del tiger trail – Kerala – India

A pesar de haber mucha zona restringida al turista, al día siguiente conseguimos ver el cálao bicorne (Great Indian Hornbill), black monkeys, bisontes indios, cerdos salvajes, huellas de elefantes y huellas de tigre de bengala recientes (de la noche anterior), ciervos, águila pescadora, martín pescador, cormoranes, enjambres de abejas, nidos de avispas tigre y, horas de camino más adelante, había rastros de puercoespín, de oso negro y de elefantes (árboles con el tronco dañado por los elefantes al rascarse).

De vuelta al campamento porque anochecía, cena, dormir y al día siguiente: destino Alapuzza. Cuatro largas horas de sufrido conductor (¡serán muy majos pero conducen fatal!) y, al llegar, alquilamos un houseboat con agua, comida, cena y desayuno incluidos. ¡Todo el barquito para nosotros cinco y parada en el hotel Ramada Alapie donde descansamos de lujo los cinco marineros, jeje. ¡Las camas de ese hotel son tamaño océano!

House boat, verdaderas casas flotantes en Alapuza - Kerala - India
House boat, verdaderas casas flotantes en Alapuza – Kerala – India
Salón en el House Boat, cómodo y confortable - Kerala - India
Salón en el House Boat, cómodo y confortable – Kerala – India

Al día siguiente nos envía un  (auto) rickshaw para llevarnos al barco. ¡Cabemos los 5 con mochilas y bolsas incluídas! ¡Es como cuando tu madre te decía que bien ordenado entraba todo en el cajón! En fin… Al llegar al barco tuvimos jaleo porque habíamos negociado que nos llevaran hacia el norte, más cerca de Cochi, para seguir desde allí, pero al final nos devolvieron al mismo punto. Así que en la India como en todos lados: hay gente estupenda y también hay gente muy pirata. Después de discutir chapurreando cada uno en nuestros idiomas de defensa tuvieron que cumplir su palabra y (por 5000rs) tuvimos conductor que nos llevara a Cochi.

Detalle de una base de columna en un templo Hindú - Cochi - India
Detalle de una base de columna en un templo Hindú – Cochi – India

En cochi visitamos una sinagoga muy antigua donde te cuentan la historia de los judíos de la región, visitamos la iglesia de San Francisco de Vasco de Gama (estaba en obras) y nos acercamos a la playa para ver unas redes chinas que usan para pescar (aunque huele fatal y hay mucha suciedad en el agua). Comemos en un restaurante muy chulo al lado del mar (pena que la suciedad del mar no acompañase…), nos colamos sin querer en un templo y nos animaron (queriendo, jeje) a irnos y, al final, llegamos al hotel (Holiday Inn Cochi) para descansar. Por cierto: además de que el hotel está genial, con piscina de agua caliente y todo, es que era la final de bádminton y jugaba España contra la India! Todo el mundo a ver el partido y nosotros, más otros tres españoles a gritarles a la contra ;P Y como ganamos: ¡cervecita fría, brindis y a dormir!

Mañana siguiente: desayuno y al aeropuerto, que volvemos a Chennai. Al llegar vamos directos al Hotel Ramada Chennai Egmore. Día de descanso y piscina con una especie de dj que nos puso, en plan “tomad regalazo” a Enrique Iglesias! ¿Y nosotros qué hicimos?! Pues: “Bailamoooooos…”! ;P

Templo de Kapaleeshawarar en Chennai - India
Templo de Kapaleeshawarar en Chennai – India

Al día siguiente es nuestro último desayuno en la India que acaba con un “postre” de 1200ris para que un conductor nos hiciera un tour por la ciudad. ¿Lo más destacable? El templo de Kapaleeshawarar. Estaba cerrado pero pudimos verlo porque un hombre de allí “se ofreció” a hacernos de guía dentro. ¿Gratis? Jajajja ¡Impensable! Pedía 300 por cabeza y se lo peleamos hasta la mitad así que fabuloso. ¡Acabas dominando el regateo como no imaginabas! Y la verdad es que mereció la pena poder descalzarse y fotografiar semejante monumento.

Con ganas de volver a casa y sin ganas ya de hacer más turismo vamos al aeropuerto y tenemos que esperar muchas horas hasta salir. Puedes leerte a Umberto Eco sin problemas, te dará tiempo ;P

Cuando llegas a tu casa tienes la sensación de que te fuiste hace un año. Eso es porque el viaje, de nuevo, ha merecido la pena.

Nos vemos en el próximo 😉

 

 

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